La Mujer Que Volvió A Caminar
Capítulo 1 - La Silla Vacía
Adrián Montenegro regresó una noche antes de lo previsto.
No avisó a nadie.
Dejó el automóvil frente a la entrada lateral y atravesó solo el jardín.
Entonces los vio.
Laura estaba de pie junto a la piscina.
No apoyada en una pared.
No sostenida por alguien.
De pie.
Sus brazos rodeaban el cuello de un hombre joven vestido con camisa blanca.
La silla de ruedas estaba vacía a menos de un metro.
Adrián se detuvo.
“Laura.”
Ella se quedó rígida.
Al girarse, la sonrisa desapareció de su rostro.
Adrián miró sus piernas.
“Así que puedes caminar.”
Laura respiró con dificultad.
“Amor… ¿no se suponía que regresarías mañana?”
Se separó inmediatamente del hombre.
“¡Solo somos amigos!”
Adrián casi sonrió.
“¿Amigos?”
El hombre, Mateo Ruiz, frunció el ceño.
“Laura, no tienes que explicarle nada.”
Adrián lo ignoró.
Señaló la silla.
“Esa silla registró…”
Laura miró hacia ella.
Debajo del apoyabrazos parpadeaba una diminuta luz roja.
“…mucho más de lo que te imaginas.”
El rostro de Laura perdió color.
Adrián avanzó un paso.
“El médico me dijo la verdad antes de que lo mataras.”
Mateo giró hacia Laura.
“¿Qué médico?”
Ella no respondió.
Aquello interesó a Adrián.
Mateo parecía saber del engaño.
Pero no del muerto.
Laura finalmente habló.
“No sabes de qué estás hablando.”
Adrián sacó su teléfono.
Reprodujo una grabación.
La voz del doctor Esteban Ferrer llenó el jardín.
“Laura nunca estuvo paralizada.”
Mateo retrocedió.
Adrián continuó reproduciendo.
“Y eso no es lo peor. Pregúntele qué estaba poniendo en su medicación.”
Laura dejó de respirar.
Adrián detuvo el audio.
“¿Quieres explicarlo ahora?”
Ella miró hacia la puerta del jardín.
Dos hombres de seguridad ya estaban allí.
Adrián había regresado temprano por una razón.
No venía a descubrir una infidelidad.
Venía a confirmar quién había intentado destruirlo.









