La Esposa Que Fingió Parálisis
Capítulo 2 - El Marido Que Debía Morir
El doctor Salazar llamó a Gabriel tres días antes de aquella noche.
Su voz apenas se entendía.
“Necesito verlo.”
Gabriel fue al hospital.
Salazar tenía cáncer avanzado.
Le quedaban semanas.
Quizá días.
“Su esposa me pagó.”
Gabriel permaneció de pie junto a la cama.
“¿Para qué?”
El médico cerró los ojos.
“Para alterar sus análisis.”
Gabriel sintió un vacío en el estómago.
Salazar había añadido pequeñas cantidades de un compuesto a varios medicamentos.
No suficientes para matarlo rápidamente.
Sí suficientes para producir debilidad, mareos y síntomas compatibles con un deterioro neurológico.
“¿Laura quería incapacitarme?”
Salazar negó.
“Al principio pensé eso.”
“¿Y después?”
El médico sacó una memoria USB.
“Encontré esto.”
Había mensajes entre Laura y otra persona.
Un abogado llamado Sebastián Cruz.
No Marco.
Gabriel frunció el ceño.
Conocía a Sebastián.
Era el abogado que había preparado el último testamento familiar.
Según aquel documento, si Gabriel quedaba permanentemente incapacitado, Laura tendría control temporal de ciertos activos.
Pero si Gabriel moría mientras Laura también sufría una incapacidad grave…
El patrimonio pasaría a una estructura fiduciaria gestionada por Sebastián.
Laura sería beneficiaria.
Él sería administrador.
Gabriel entendió.
“Ella está fingiendo la parálisis para protegerse.”
Salazar asintió débilmente.
Si Gabriel moría mientras Laura parecía totalmente dependiente y enferma, nadie sospecharía que había sido ella.
Sería la viuda trágica.
La mujer que ni siquiera podía levantarse para hacerle daño.
“¿Marco sabe?”
“No aparece en los mensajes.”
Gabriel recordó al joven junto a la piscina.
Laura llevaba seis meses viéndolo.
Pero Marco parecía creer que Gabriel simplemente era un marido rico, controlador y cruel.
Eso significaba que Laura tenía diferentes mentiras para diferentes personas.
Gabriel agarró la memoria USB.
“¿Por qué me cuenta esto ahora?”
Salazar comenzó a llorar.
“Porque intenté salir.”
Gabriel lo miró.
“¿Qué hicieron?”
El médico señaló sus medicamentos.
“Empecé a empeorar demasiado rápido después de decirle que no continuaría ayudándola.”
Gabriel sintió frío.
“¿Cree que Laura está envenenándolo?”
Salazar lo miró.
“Creo que aprendió demasiado bien de mí.”
Murió la mañana siguiente.
Gabriel no dijo nada a Laura.
Regresó a la mansión fingiendo no saber.
Instaló cámaras.
Revisó cuentas.
Y empezó a comprender que su esposa no solamente planeaba quedarse con una fortuna.
Llevaba años preparando su caída.









