La Esposa Que Fingió Parálisis
Capítulo 3 - La Viuda Perfecta
La policía no arrestó inmediatamente a Laura.
Gabriel quería pruebas.
Y Laura todavía creía que solo había descubierto el romance.
Eso era una ventaja.
Marco intentó marcharse de la piscina.
Gabriel lo detuvo.
“Pregúntale por qué necesita esa silla.”
Laura lo miró.
“No le debes ninguna explicación.”
Marco frunció el ceño.
“Tú dijiste que fue un accidente.”
Laura permaneció en silencio.
Gabriel comprendió.
Ella le había contado a Marco que Gabriel la había empujado por las escaleras.
Por eso Marco lo odiaba.
“¿Eso te dijo?”
Marco miró a Laura.
“Dijiste que él te dejó así.”
Gabriel soltó una risa amarga.
Laura respondió rápidamente.
“Marco, no lo escuches.”
Entonces Gabriel sacó su teléfono.
Mostró una grabación.
Laura aparecía caminando perfectamente durante horas cuando creía estar sola.
Subía escaleras.
Entraba en el despacho.
Abría la caja fuerte.
Después volvía a sentarse en la silla antes de que el personal regresara.
Marco retrocedió.
“¿Cuánto tiempo llevas caminando?”
Laura no respondió.
Gabriel continuó.
“Desde el principio.”
“Laura?”
Ella perdió la paciencia.
“¡Cállate!”
Marco se quedó inmóvil.
Era la primera vez que veía aquella versión de ella.
Gabriel aprovechó.
“¿Sabes por qué te eligió?”
Laura lo miró con odio.
“Gabriel.”
“Porque necesitas dinero.”
Marco palideció.
Gabriel había investigado.
Marco debía casi doscientos mil dólares.
Laura lo había estado pagando.
A cambio, él aparecía con ella públicamente.
Un amante joven.
Impulsivo.
Con problemas económicos.
El sospechoso perfecto.
Si Gabriel moría después de descubrir el romance, la policía miraría primero a Marco.
“Eso es mentira”, dijo Marco.
Gabriel le entregó copias de transferencias.
Todas habían salido de una empresa controlada por Sebastián.
Marco leyó los documentos.
“Me dijiste que era tu dinero.”
Laura permaneció en silencio.
“Me estabas preparando.”
“Nadie iba a culparte.”
“¿Por qué pagaban mis deudas desde una empresa que nunca había escuchado?”
Laura dio un paso hacia él.
Marco retrocedió.
Gabriel comprendió que el verdadero plan era brillante.
Laura fingía estar paralizada.
Marco aparecía como amante.
Gabriel moría.
El joven endeudado podía cargar con la sospecha.
Laura heredaba.
Sebastián controlaba el patrimonio.
Y la viuda indefensa quedaba limpia.
Pero faltaba algo.
Gabriel todavía no entendía por qué Laura necesitaba matarlo ahora.
Llevaban doce años casados.
¿Por qué después de tantos años?
Encontró la respuesta esa misma noche.
En el despacho de Sebastián había un informe de ADN.
Y un nombre que Gabriel no esperaba ver.
Thomas Valdés.
Su hermano muerto.









