La Mujer Que Volvió A Caminar
Capítulo 4 - El Hombre De Confianza
La cámara proporcionó la pista.
Tres días antes de morir Ferrer, un hombre apareció en varias grabaciones hablando con Laura.
Samuel Ortega.
El administrador financiero de Adrián.
Su amigo desde la universidad.
El hombre que conocía todas las cuentas Montenegro.
Cuando la policía revisó sus movimientos bancarios encontró transferencias provenientes de una empresa vinculada a Laura.
Samuel fue detenido aquella misma noche.
Duró dos horas en interrogatorio.
Después confesó.
Laura descubrió años atrás que Samuel había robado pequeñas cantidades de la compañía.
En lugar de denunciarlo, lo convirtió en su aliado.
Primero le pidió información.
Después documentos.
Finalmente acceso.
Cuando Ferrer amenazó con revelar el fraude médico, Laura llamó a Samuel.
“Solo tienes que asustarlo.”
Eso afirmó ella.
Samuel contó otra versión.
“Me dijo que no podía llegar vivo a hablar con Adrián.”
Laura gritó que mentía.
Pero Samuel había conservado mensajes.
Uno decía:
Ferrer sabe lo de las pastillas y la silla. Si habla, se acabó todo.
Otro:
Haz que parezca un accidente.
Mateo cerró los ojos al leerlo.
“Dios mío.”
Laura lo miró desesperadamente.
“Mateo, yo te amo.”
Él retrocedió.
“No.”
“Todo lo hice para que pudiéramos estar juntos.”
“No me metas en esto.”
Adrián permanecía en silencio.
Curiosamente, la infidelidad ya parecía la parte menos dolorosa.
Había algo más importante.
Ferrer no fue la única víctima.
Los investigadores revisaron el supuesto accidente de Laura.
Nunca había sido accidente.
Ella misma lo organizó.
La caída fue ensayada.
El informe médico fue falsificado.
Y el doctor Ferrer originalmente aceptó ayudar porque Laura le aseguró que solo necesitaba demostrar incapacidad temporal durante un litigio de seguros.
Después descubrió que Adrián estaba siendo drogado.
Quiso salir.
Demasiado tarde.
Laura había construido una mentira sobre otra.
Hasta que necesitó matar para mantenerlas unidas.
Cuando los agentes se acercaron para arrestarla, Laura miró a Adrián.
“Después de todo lo que vivimos, ¿vas a dejar que hagan esto?”
Adrián la observó.
“Después de todo lo que vivimos…”
Miró la silla vacía junto a la piscina.
“…fuiste tú quien decidió que nada de ello significaba suficiente.”
Laura comenzó a llorar.
Adrián no se movió.
Por primera vez, no intentó salvarla.









